- Galicia defiende una PAC fuerte, con más presupuesto y adaptada a la realidad de sus explotaciones agrarias y ganaderas.
- La Xunta reclama una PAC 2028 con recursos suficientes y adaptada al rural gallego. En 2025, Galicia recibió más de 407 millones de euros en ayudas agrarias.
La PAC, una red de seguridad clave para el campo gallego
La Política Agraria Común (PAC) vuelve a situarse en el centro del debate europeo y, con ella, el futuro de miles de explotaciones agrarias y ganaderas gallegas. La Xunta de Galicia ha aprovechado dos foros recientes para lanzar un mensaje nítido: la próxima PAC, prevista a partir de 2028, debe contar con un presupuesto sólido y con normas ajustadas a la realidad productiva del noroeste peninsular.
El posicionamiento del Gobierno gallego no es menor. En una comunidad donde sectores como el vacuno de leche, la carne de vacuno y la producción forrajera tienen un peso decisivo en la economía rural, las ayudas comunitarias representan un apoyo determinante para mantener la rentabilidad de las explotaciones y fijar población en el territorio.
Más de 407 millones de euros para Galicia en 2025
Durante su intervención en Carballo, el director xeral da PAC e do Control da Cadea Alimentaria, Juan José Cerviño, recordó que Galicia superó en el ejercicio financiero 2025 los 407 millones de euros en pagos procedentes de los fondos agrarios europeos, una cifra récord.
Esa cuantía da una idea del peso real de la PAC en el campo gallego. En numerosas explotaciones, especialmente en aquellas ubicadas en zonas con mayores limitaciones productivas, estas ayudas representan una parte esencial de los ingresos anuales.
La PAC no solo compensa costes o estabiliza rentas. También financia prácticas sostenibles, inversiones para modernización, incorporación de jóvenes y medidas destinadas a preservar el paisaje y el medio ambiente.

Una PAC “fuerte y con recursos suficientes”
La conselleira do Medio Rural, María José Gómez, defendió en Santiago una PAC “fuerte, con recursos suficientes y adaptada a la realidad del rural gallego”.
Su mensaje fue claro: la política agraria europea no puede reducirse a un mero sistema de subvenciones. En territorios como Galicia, supone con frecuencia la diferencia entre continuar con la actividad o cerrar la explotación.
“Estamos hablando de relevo generacional y de que producir alimentos en Europa siga siendo una prioridad estratégica”, subrayó la titular de Medio Rural.
Consenso con el sector agrario
Uno de los aspectos destacados por la Xunta es que esta posición no responde únicamente al criterio del Ejecutivo autonómico. La propuesta ha sido consensuada con las organizaciones profesionales agrarias y sindicatos del sector y quedó recogida en un documento aprobado por el Consello Agrario Galego.
Ese respaldo refuerza la demanda gallega ante las instituciones comunitarias en un momento especialmente sensible, en el que Bruselas debate el futuro marco financiero y la orientación de las políticas agrarias tras 2027.
Galicia reclama flexibilidad y adaptación territorial
El campo gallego presenta características singulares: explotaciones familiares, minifundio, elevada dependencia del vacuno y una importante presencia de zonas de montaña y áreas con limitaciones naturales.

Por ello, la Xunta considera que la próxima PAC debe incorporar mecanismos suficientemente flexibles para responder a las particularidades regionales y a situaciones extraordinarias.
Un ejemplo reciente fue el reconocimiento de fuerza mayor para las explotaciones afectadas por los incendios forestales del verano pasado, lo que permitió adaptar requisitos, mantener la elegibilidad de las superficies dañadas y evitar penalizaciones en las campañas 2025 y 2026.
Mercosur: oportunidades y amenazas para el agro gallego
En Carballo, Juan José Cerviño también se refirió al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, una cuestión que genera preocupación en buena parte del sector agroalimentario.
La Xunta insiste en que el Gobierno central debe reforzar los controles fronterizos y poner en marcha un plan estatal específico para garantizar que las importaciones cumplan los mismos estándares sanitarios, medioambientales y de bienestar animal exigidos a los productores europeos.
El temor de agricultores y ganaderos es que entren al mercado comunitario productos con menores costes de producción y requisitos más laxos, generando una competencia desigual.
El papel del Fondo Galego de Garantía Agraria
La conselleira también quiso poner en valor el trabajo del Fondo Galego de Garantía Agraria (Fogga), organismo responsable de gestionar y abonar las ayudas de la PAC en Galicia.
Su labor resulta clave para traducir una normativa compleja en pagos efectivos que lleguen a las explotaciones dentro de los plazos previstos.
En un contexto de creciente burocracia, la eficiencia administrativa se convierte en un factor decisivo para que agricultores y ganaderos puedan centrarse en la producción.
Relevo generacional y soberanía alimentaria
Más allá de las cifras, la defensa de una PAC sólida conecta con dos grandes retos del sector primario: asegurar el relevo generacional y mantener la producción de alimentos en Europa.
Galicia, donde miles de explotaciones familiares sostienen la actividad económica y social de las comarcas rurales, necesita un marco estable que incentive a los jóvenes a incorporarse y garantice rentas dignas.
Sin ese respaldo, el riesgo es una aceleración del abandono de la actividad, con consecuencias directas sobre el empleo, el paisaje y la soberanía alimentaria.
Una negociación decisiva para el futuro del rural
La reforma de la PAC que entrará en vigor en 2028 marcará el rumbo del sector agrario europeo durante la próxima década.
Para Galicia, el mensaje es contundente: mantener una PAC robusta no es solo una cuestión presupuestaria, sino una apuesta estratégica por el futuro del rural, la producción de alimentos y la cohesión territorial.
Con más de 407 millones de euros anuales en juego, el resultado de las negociaciones europeas será determinante para miles de explotaciones gallegas que dependen de estas ayudas para seguir abiertas y generando vida en el campo.



