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SAT SEIXAS
Tan iguales, tan diferentes

septiembre 30, 2019

La Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Seixas, de Bembibre, Taboada (Lugo) es una de tantas explotaciones de alta producción que llevan años proliferando en Galicia.
Por sus métodos de trabajo y su dimensión sería similar a cualquier otra de las que operan en la comunidad, de no ser por tres factores que la hacen diferente: el practicar tres ordeños diarios, el elaborar sus propios helados y otros derivados con la leche que producen y el castigo permanente al que los somete la fauna salvaje, especialmente el jabalí.

Nos desplazamos hasta sus instalaciones en As Seixas para que nos expliquen cómo es el día a día de la explotación y en qué consisten sus proyectos y los problemas que deben afrontar para seguir produciendo. Nos recibe Manuel Arias Rodríguez (Paradela, Lugo, 1975) que ejerce de portavoz de los miembros de la SAT. Están trabajando a pleno rendimiento porque al día siguiente deben presentar sus helados en una feria de Monterroso, pero, aun así, encuentra un hueco para atendernos.

Tres ordeños diarios

Lo primero que queremos saber es cómo funciona y se organiza el sistema de tres ordeños diarios y por qué se decidieron a implantarlo.

“Antes que nada, hay que aclarar que cuando empezamos con este modelo, hace ocho años, ordeñábamos 120 vacas, es decir, 100 menos que ahora. Los primeros seis meses fueron una catástrofe porque no teníamos mano de obra y tampoco estábamos preparados a nivel de conocimientos. A base de contratar gente, de mucho trabajo y de adquirir experiencia conseguimos que funcionara como se esperaba al principio.”

Manuel aclara que los tres ordeños son algo complejo y delicado y que no sirve para todo tipo de explotaciones. Si alguien está pensando en dar el paso tiene que tener en cuenta que se trabaja con unos horarios muy fuera de lo normal y que es necesaria mucha mano de obra. Un primer paso es establecer unos turnos de trabajo para todos los trabajadores que sean claros.

REVISTA AFRIGA 140 - SAT Seixas
Las vacas son ordeñadas tres veces al día

La gran ventaja de los tres ordeños está en la productividad de los animales. Con dos ordeños nunca se van a alcanzar los niveles de producción que hay con tres. “Tenemos alguna vaca que en los últimos controles alcanzó los 80 litros diarios. La media la tenemos entre 43 y 45 litros por vaca, pero hay meses que llegamos a 47.” Y, además, la salud de las ubres mejora notablemente.

Los tres ordeños obligan a que haya mucha gente en la explotación durante muchas horas al día y eso sirve para reforzar los controles de todo cuanto sucede en la granja. Por ejemplo, dado que casi siempre hay alguien en las instalaciones cuando se produce un parto, se da la posibilidad de que el encalostrado se produzca justo en el momento posterior al parto, que es como resulta más efectivo. De hecho, en SAT Seixas siempre hay gente trabajando entre las 5 de la madrugada y las 2 de la madrugada siguiente. O sea, solo durante tres horas nocturnas está sin personal.

¿Afectan los tres ordeños a la longevidad de las vacas? “No hemos notado que las vacas tengan menos vida útil con este sistema. Las novillas agradecen los tres ordeños y las vacas de más de un parto también. Incluso hemos comprobado que a animales de más de tres partos este modelo les alarga la vida y hasta agradecerían subir el número de ordeños de tres a seis.”

Puesto que cuantos más ordeños se realizan mejor les va a las vacas en salud y a los ganaderos en producción cabe preguntarse por qué no implantan robots de ordeño, igual que ya se está haciendo en otras SAT de volumen similar, en las que se usan hasta cinco equipos robotizados. “Primero tendríamos que hacer frente a una gran inversión ya que necesitaríamos al menos cinco robots porque estimamos que lo ideal es que haya 50 cabezas por equipo de ordeño (aunque las casas comerciales apuntan a que se puede trabajar con 70). Por otro lado, habría que empezar de cero para conocer el nuevo sistema y cambiar lo que tenemos, que está funcionando bien. Además, hemos visitado granjas similares a la nuestra o de más volumen en otros países y vemos que una sala es más efectiva y rentable cuantas más horas está en funcionamiento. Opino que los robots son ideales para explotaciones familiares o con poca mano de obra y de dimensión un poco menor que la nuestra.”

 

La satisfacción del personal y la eficiencia en el manejo son lo que hace rentable este sistema.

Con los horarios que exigen los tres ordeños, es inevitable que haya un incremento de la mano de obra y de los costes derivados de la misma. ¿Cómo se gestiona esa situación para que siga siendo rentable? “Una parte importante se amortiza con la subida de la producción: con tres ordeños hay más leche y por lo tanto más dinero. Además, los turnos de trabajo están muy marcados: el que entra a las cinco de la mañana se va a la una de la tarde y tiene libre el resto del día. Eso hace que la gente que trabaja aquí esté más contenta y pueda organizar mejor su tiempo.
También debo aclarar que este sistema solo es viable a partir de un cierto número de animales en ordeño. Por ejemplo, con menos de 200 vacas yo no lo recomendaría porque no creo que diese resultado. La satisfacción del personal y la eficiencia en el manejo son lo que hace rentable este sistema.”

¿Es necesario algún cambio en los cultivos o en la ración de las vacas para adaptarse al sistema de tres ordeños? “En principio, no. Cada año tratamos de ser más eficientes en la recogida de hierba para silo, que es lo más problemático por culpa del jabalí. Por lo demás, no hay diferencias en alimentación respecto a lo que puedan comer en cualquier otra granja intensiva.”

“Los desplazamientos tres veces diarias hasta la sala de ordeño sí que pueden afectar a los animales. Al principio sí que se notaba ese esfuerzo. Para corregirlo, lo que se hizo fue buscar las fórmulas para que la vaca permanezca en la sala el menor tiempo posible. Eso se consigue haciendo lotes siempre de 70 animales o menos que reducen el tiempo de ordeño y aumentan el de reposo e ingesta. A diferencia de otros sistemas, las vacas no comen nada en la sala para no demorar el proceso.
Únicamente, en días muy concretos de verano, se retrasan un poco porque se les da agua a beber o se les echa por encima para refrescarlas.” Para ese “regado” de las vacas disponen de un sistema de aspersores programado, igual que el que se utiliza en las huertas. Los ordeños se realizan a las 5:30, a las 13:30 y a las 21:30.

Manuel nos explica que el uso continuo de la sala no implica que se dispare el gasto energético. “Algo sí que ha subido, pero lo hemos frenado mediante la instalación de un variador de frecuencia. Tampoco notamos que haya subido la necesidad de comprar repuestos o cambiar componentes. Estas máquinas son tremendamente duras; llevan más de 40.000 horas trabajadas y lo único que se cambia son pequeñas membranas en las pezoneras u otras piezas de poco tamaño y resistencia. Averías, ni la primera.”

Problemas con la fauna salvaje

Desgraciadamente, SAT Seixas ha aparecido demasiadas veces en los medios de comunicación en los últimos años por causa de los problemas que les genera la fauna salvaje, especialmente el jabalí. Sea la época del año que sea, siempre tienen problemas. El hecho de que la explotación se encuentre en una zona donde abunda el monte que sirve de cobijo al jabalí y con muy poca población tampoco les ayuda. Calculan que, desde el año 2008, los jabalíes les han hecho perder 400.000 euros en forrajes.

“El exceso de jabalí es un problema para todos. Para las explotaciones por los daños en los cultivos, pero también para el resto de ciudadanos por los accidentes de tráfico que provocan, la transmisión de enfermedades…aquí lo padecemos más por nuestra ubicación, pero toda la sociedad debe tomarlo en serio.”

La explotación está en un entorno de 900 hectáreas en las que se alternan parcelas cultivadas con terrenos de monte, de forma que el jabalí cobijo y comida. “Es absurdo que nosotros estemos trabajando parcelas de 2.000 metros y que se estén gastando millones de euros en apagar incendios. Si el territorio se gestionase correctamente, podríamos abrir cortafuegos, los dueños de parcelas abandonadas recibirían un alquiler que generaría riqueza y la fauna salvaje estaría controlada. Parece que importa más la opinión de cuatro señores que quieren ver monte el fin de semana a que podamos tener una organización del territorio que permita fijar población y evitar el abandono.”

Los socios de SAT Seixas tampoco encuentran un aliado eficaz en los cazadores. “Hace poco un presidente de un Tecor (Terreno Cinexéticamente Ordenado) decía que ellos no son responsables de los daños que causen los animales que pueden cazar. ¿Entonces de qué son responsables? Quieren mantener una actividad, pero no son capaces de gestionarla correctamente. No basta con poner los letreros y hacer batidas de vez en cuando, hay que estar pendientes de los jabalíes y de los daños que ocasionan.”

“Sería mucho más útil que pudiésemos hablar directamente los ganaderos con la Consellería do Medio Rural para abordar el problema del jabalí. Yo pediría a los técnicos de la Administración que abandonen la oficina y se den una vuelta por el rural; entre todos y a base de diálogo encontraríamos una solución que ponga fin a esta sangría económica. La solución al problema de la fauna salvaje pasa por la ordenación del territorio. Estamos convencidos.”

De no haber perdido esos 400.000 euros en forrajes, SAT Seixas podría haber crecido en volumen de producción, podría haber empezado antes con su proyecto industrial o podrían haber disfrutado sus socios de unas buenas vacaciones. “Mejor no pensarlo: el dinero se perdió y ahora toca seguir buscando soluciones. Porque se sigue perdiendo dinero y ese sí que es el problema.”

“Es absurdo que aún hoy tengamos que cultivar parte del maíz a más 20 kilómetros de aquí, en Monterroso, o que sigamos faenando en fincas de 2.000 metros y de menos por culpa del minifundio y del jabalí.
Y que encima se nos diga que tenemos que ser competitivos… sinceramente, si en estas circunstancias seguimos siendo competitivos –porque tenemos los precios más bajos de Europaque piense la Administración lo que podríamos llegar a hacer con un rural ordenado y unos jabalíes controlados.”

Por fortuna, ni corzos ni lobos han causado problemas en la explotación. De momento…

La heladería

La principal motivación de los socios de SAT Seixas para ponerse a elaborar helados fue el hartazgo que les provocan las relaciones con las industrias lácteas. Eso y el percibir que cada vez son más los ganaderos que dan el paso de poner en valor y dar prestigio a su leche, que tanto les cuesta producir.
“Las empresas solo se preocupan de cuadrar sus números a base de meter un líquido blanco en un cartón. Así que nos toca a nosotros luchar para que el rural siga vivo y para que nuestra leche sea valorada como se merece.”

Aunque el proyecto de la heladería ha arrancado con mucho entusiasmo, los socios de la SAT tienen muy claro que antes que nada son ganaderos.
Esa fue una de las razones que les llevó a decantarse por la elaboración de helados y no de otros derivados más habituales como los quesos, o más demandados, como la mantequilla. “El helado es un producto estacional que se consume en primavera y verano. Eso nos permite disponer del otoño y el invierno para centrarnos en nuestro trabajo como ganaderos y seguir ampliando y mejorando la explotación. Aparte de que tal vez haya demasiada oferta de quesos. Ojo, tampoco descartamos embarcarnos en otros proyectos de elaboración para más adelante.”

 

Así que nos toca a nosotros luchar para que el medio rural siga vivo y para que nuestra leche sea valorada como se merece.

Para abordar cualquier proyecto empresarial, primero es necesario recibir formación. A SAT Seixas vinieron comerciales de empresas que les ofrecían hacer los helados de forma que los ganaderos simplemente tuvieran que entregar la leche.
Como no era eso lo que querían, sino que aspiraban a decidir ellos con qué y cómo elaborar el producto, optaron por aprender por sí mismos. Así, se desplazaron a la cuna de los helados, Italia. “Nos fuimos a la Carpigiani University –cerca de Bolonia- donde está la mayor y mejor escuela de heladería del mundo. También pudimos asistir a la SIGEP, que es la feria más importante de helados en Italia y por tanto de Europa. Aprendimos observando y tomando notas de todo hasta saber lo suficiente para elaborar nuestros helados. Luego compramos una máquina que sirve para pasteurizar la leche y para prepararla para los helados. Sanidad nos obliga a realizar una pasteurización alta a 85º grados.”

Manuel explica que la elaboración de helados artesanales es muy similar independientemente de quien la realice y que la diferencia está en los detalles y, sobre todo, en los ingredientes. En el caso de este proyecto, uno de los hechos diferenciales es que no usan conservantes ni otros añadidos químicos y que cada litro de helado contiene entre un 40 y un 60% de leche. Los comercializan bajo la marca Xeou!

La puesta en marcha de la heladería hizo necesarios cambios administrativos y laborales. Lo primero fue crear una sociedad independiente de la granja que fuese la responsable del negocio de derivados. Así nació Seixas Indulac SL. Para trabajar en esa empresa surgida de la SAT fue necesario contratar personal tanto para el puesto de fabricación como para las tiendas que gestionan en Portomarín y Palas de Rei. Actualmente tienen a tres empleados fijos y a dos a media jornada dedicados exclusivamente a la fabricación y venta de helados.

Arias reconoce que antes de poner en marcha el proyecto no realizaron un estudio de mercado. “La verdad es que no. Nos dimos cuenta de que el helado era un producto al alza y que cada vez se consume más fuera de temporada. Y siempre pensamos que el mejor nicho de mercado sería el Camino de Santiago, que también está al alza. Por eso, en vez de irnos a las grandes ciudades de Galicia, optamos por empezar por dos sitios pequeños como Palas y Portomarín, por los que pasan miles de peregrinos todos los días durante meses.”

Por ahora la heladería solo consume alrededor de 175 litros de leche diarios pero la cantidad se va a duplicar en breve por la apertura del establecimiento de Palas de Rei. Con esa cantidad, elaboran hasta 23 sabores diferentes habiendo algunos tan poco usuales como tarta de Santiago, chocolate con frambuesa o requesón con mermelada de higos. Se venden en tarrinas y cucuruchos, aunque también hay la posibilidad de comprar envases de medio kilo para llevarse a casa.

La leche que se destina a los helados no requiere ningún tratamiento especial. Basta con pasteurizarla. Lo que si hacen de momento es comprar nata porque aún no tienen un volumen suficiente para producirla ellos mismos; aunque esperan poder hacerlo pronto. “Compramos y aplicamos nata a los helados en función del nivel de grasa de la leche de nuestras vacas en cada momento del año.”

“Hoy en día solo se necesitan una serie de concentrados que se mezclan con la leche y ya se pueden hacer helados. Las empresas nos decían que los nuestros ya iban a ser diferentes porque la leche la poníamos nosotros. Pero queríamos ir más allá. Por eso no queremos recurrir a nada preparado previamente y nosotros mismos nos hacemos con la mayoría de ingredientes en fresco. Intentamos comprar la fruta y otros ingredientes a proveedores de esta zona, sobre todo a los que ofrecen la que se cultiva aquí. Pero no siempre es fácil porque somos un proyectoque está naciendo y aún no se nos conoce en los circuitos de distribución. Ahora crecemos a través de la asistencia a ferias, del boca a boca, de las redes sociales y, sinceramente lo creo, de hacer un producto de calidad.”

Además, en los establecimientos disponen de expendedoras que sirven envases de su leche para consumo fresco. Según nos dicen, causan furor entre los peregrinos asiáticos. Son unas máquinas que dan la posibilidad de escoger entre botellas llenas o llevarse la leche a granel.
“Nos produce gran satisfacción comprobar cómo mucha gente se lleva nuestra leche para hacer en su casa quesos, kéfir u otros derivados. Un solo cliente ya valora mucho más nuestra leche que todas las industrias; imagínate la diferencia que hay entre la cara de satisfacción de un japonés al beber nuestra leche y la forma en que nos tratan las industrias, obligándonos a firmar contratos casi sin tiempo a leerlos y metiéndonos prisa. Nosotros somos ganaderos y no aspiramos a entrar en todos los lineales o a ser una industria. Pero sí que queremos asomar la cabeza en los mercados locales y hacernos un hueco. Para eso es positivo que haya varios proyectos que contribuyan a tener una oferta variada a partir de la leche de vaca.”

Preguntamos a Manuel si no ve peligro en que haya una saturación de pequeños proyectos como el suyo en un mercado tan especial como es el de los derivados lácteos.
“Yo creo que siempre es positivo que haya proyectos nuevos y diferentes de lo que ya se hace. Lo único que hacen las industrias es maltratar nuestra leche para intentar cuadrar sus balances. No tengo nada contra la leche UHT pero creo que un producto considerado perecedero que está tres meses al sol y no le pasa nada…algo raro hay. Si entre todos los que estamos en procesos de elaboración conseguimos que la leche cruda y la pasteurizada vuelvan a ser la preferencia de los consumidores –como ya está pasando en Europa- podremos tener un producto más valorado para nosotros y de más calidad para los consumidores.”

¿Es un objetivo alcanzable poder dedicar toda la leche que se ordeña a la elaboración de derivados para no tener que vender a la industria? “A día de hoy es una utopía, Por supuesto que nos gustaría, aunque es algo muy lejano. Seguiremos trabajando, pero lo veo muy difícil.”

El futuro dirá si la heladería y la elaboración de otros productos sigue teniendo el éxito que ha alcanzado en esta primera fase.
Pero lo que está claro es que Manuel ha cumplido un sueño que tenía desde pequeño.
“Hace ventipocos años yo vendía 80 litros de leche cada dos días y tenía 8.000 litros de cuota. A base de lucha hemos llegado a constituir esta SAT y a fabricar nuestros propios helados. Por eso, por mucho que crezcamos, siempre estaré pegado a las vacas que han hecho posible todo esto y siempre seré ganadero.”

 

A base de lucha hemos llegado a constituir esta SAT y a fabricar nuestros propios helados. Por eso, por mucho que crezcamos, siempre estaré pegado a las vacas que han hecho posible todo esto y siempre seré ganadero.

La explotación

SAT Seixas se fundó en 2005 oficialmente, aunque no fue hasta 2008 cuando empezó a funcionar verdaderamente ya que cada socio seguía más con su actividad individual. Actualmente son 4 socios o, como ellos dicen, dos familias.

La cabaña está compuesta por 400 vacas, de las cuales 220 están en ordeño, 40 secas y 140 son animales de recría. La política de la SAT es la de aprovechar todas las hembras que nacen para reposición de las vacas que cesan la producción.

El trabajo estrictamente ganadero se realiza en una nave principal en la que conviven vacas de ordeño y secas, otra para recría, una para novillas preñadas situada a varios kilómetros, en el ayuntamiento de Paradela (donde tenía su explotación Manuel antes de la SAT). La nave principal cuenta con 300 cubículos mientras que la de novillas preñadas dispone de 60. Las otras vacas de recría están en cama caliente de paja, que es el mismo sistema que quieren aplicar en la ampliación prevista para la nave principal, donde vivirán las vacas secas. Plazas en cornadiza tienen 250 en la nave principal.

El destete de los animales no se hace en función de su edad sino del peso y el aspecto que presentan y cuando ya están comiendo seis kilos de pienso diarios. Antes de destetarlos permanecen en boxes apartados de la nave las primeras semanas de vida.

Las camas de las vacas son de arena pero la intención es cambiar de sistema lo antes posible porque aseguran que la arena les está dando muchos problemas.
“Para las vacas, la arena es genial, lo que mejor les va; pero para la explotación es un serio problema.
Nos hemos quedado hasta sin hormigón en los pasillos por culpa del desgaste que provoca la arena metida en la arrobadera. Por no hablar de que buena parte de esa arena acaba depositada en las fincas a través del purín, con el consiguiente empeoramiento de la tierra.” Las camas se hacen solo una vez al día porque el manejo es igual que si se hiciera dos veces y requiere menos personal dedicado a camas.

Para sustituir a la arena están valorando varias posibilidades.
Una de ellas es la de implantar un sistema de reciclado de residuos para convertir la parte sólida del purín en camas. Algo que ya se hace en SAT Ladeira y de lo que informamos en el número 138 de revista Afriga.

La ventilación no supone un problema en SAT Seixas. Es un lugar muy azotado por el viento y la simple separación entre el techo y las paredes hace que el aire circule de manera efectiva por las instalaciones. Aun así, disponen de mangueras en la nave principal por si algún día de mucho calor es preciso regar a las vacas. El frío supone más problema que el calor y, aunque está a la misma altura que el pueblo de Taboada, la explotación suele estar a cinco grados menos por causa de su orientación. “En invierno alguna vez se nos quedan pegadas las botas después de limpiar la sala de ordeño porque el agua se congela.”

El control lechero de la explotación lo realiza Africor Lugo mediante sistema alterno, recogiendo muestras mensuales de dos de los tres ordeños. La producción anual de la SAT es de alrededor de 3.500.000 litros, con una media de 9.500 litros diarios. La extracción de la leche se realiza en una sala de ordeño trasero y 20 puntos. La media diaria es de 44 litros por vaca, con un índice de 3,60 de grasa y de 3,20 de proteína. La intención es mantener el nivel de grasa y subir el de proteína mediante trabajo genético y alimenticio. Aunque, aclaran, les preocupa más la cantidad producida que el volumen de sólidos. Las células somáticas se sitúan siempre por debajo de 200.000. Ya hemos visto que parte de la leche se pasteuriza para su venta en las tiendas y para la fabricación de helados. Esa parte pasa de 3º a 85º grados en la máquina y luego se reduce la temperatura de forma gradual y controlada para evitar bacterias.

La leche se la venden a Capsa mediante un contrato anual con precio base de 0,29€. Pero ya aclaran que en cuanto se extinga el contrato va a cambiar de comprador. “No cambiamos antes porque es un volumen muy grande de leche que no cualquier industria puede asumir. Pero vamos a cambiar seguro.”

La media de partos por vaca se sitúa cerca de tres. Antes aprovechaban más las vacas, pero ahora hay un exceso de recría y falta de espacio para alojarla. Por eso, en cuanto una vaca baja de 30 litros de producción diaria, optan por deshacerse de ella. “No buscamos aprovechar las lactaciones sino subir la media de producción y ser más eficientes”. Las vacas desechadas se envían al matadero aprovechando que ahora hay más demanda de vacuno viejo. “Las vacas gordas tienen buena venta y hemos llegado a vender alguna a 1.500 euros. En alguna ocasión hemos pensado en levantar una nave para acabar de cebar las vacas que cesan en ordeño y venderlas para carne, pero creo que ya estamos en demasiados proyectos.”

Las vacas de SAT Seixas van con cierta “prisa”. La primera inseminación se realiza generalmente cuando aún no han cumplido un año de edad de forma que el primer parto les puede llegar con 20 meses. Eso sí pueden hacerlo porque las novillas ya presentan un peso y morfología que las hace parecer mayores. Manuel aclara que esos buenos tamaños se deben más al manejo que a la genética.

Para las inseminaciones, estos ganaderos optan mayoritariamente por toros probados con hijas.
Anteriormente optaban por genómicos, alrededor de un 80%, pero ahora lo han reducido hasta un 20% porque no tuvieron una buena experiencia. Para las novillas optan por semen sexado en las dos primeras inseminaciones y también para aquellas vacas con más aptitud, de las que esperan que salga una buena genética. Para el resto usan semen convencional. En los últimos tiempos están recurriendo a toros de raza azul belga.

Con las inseminaciones no buscan la mejora de unos parámetros concretos (patas, ubres, longevidad…) sino obtener en conjunto una vaca funcional y que sea buena productora de leche. Dado que están entre las 200 mejores explotaciones por ICO de España, CONAFE considera que todos sus animales son de alta valoración genética.
Desde que una vaca deja de dar leche hasta que se vuelve a inseminar dejan transcurrir 90 días. El motivo de este intervalo tan largo es permitir descansar a la vaca para que mantenga la alta productividad y facilitar que la inseminación sea efectiva a la primera.

SAT Seixas estima que el coste de la ración diaria de cada vaca es de unos 6 euros. Reconocen que es una cifra elevada y que se debe en parte al gasto que conlleva la dispersión de las parcelas y todo el trabajo que lleva ponerlas a producir. Pero, sobre todo, no escatiman gastos en alimentación: ellos mismos ensilan y muelen el maíz y dedican una parte importante de sus recursos a invertir en la alimentación más adecuada.
La ración la sirve un carro vertical autopropulsado que le compraron a la cooperativa Aira.

Las raciones de las vacas son las siguientes:

Vacas en ordeño: 25 kg de silo de maíz, 20,6 kg de silo de hierba, 0,5 kg de paja, 10 kg de bagazo de cerveza, 6,7 kg de grano húmedo de maíz, 5 kg de colza y 2 kg de núcleo.

Novillas: 8 kg de silo de hierba, 5 kg de silo de maíz, 2,5 kg de paja, 2,2 kg de colza, 1 kg de grano húmedo de maíz. A partir de que quedan preñadas solo se les sirve raigrass o veza.

Disponen de tres fosas de purínque tienen capacidad para almacenar 3 millones de litros de residuos. Todo ese purín se utiliza para el abonado de las fincas, aunque, si finalmente optan por pasarse al sistema de camas hechas de residuos reciclados, la cosa cambiará.

La explotación trabaja 130 hectáreas de terreno de las cuales 100 son alquiladas y 30 en propiedad. En 80 de ellas cultivan maíz y hierba y en el resto solo hierba.

SAT Seixas está buscando fórmulas para poder crear una CUMA o adscribirse a alguna ya existente pero aún no lo han logrado. Por eso, tienen un parque de maquinaria bastante más amplio de lo que desearían, aunque menor que el de otras SAT. Dos tractores, un carro mezclador, una telescópica, sembradoras de hierba y de maíz, dos rotativas, una grada, un hilerador, un autocargador y dos cisternas (a medias con otra explotación) componen el parque actual.

En la explotación trabajan a día de hoy 9 personas. Los cuatro socios de la SAT y cinco trabajadores contratados. Todos ellos a jornada completa y en turnos que van rotando. Hay dos turnos continuos de 5:00 a 13:00 y de 17:00 a 01:00 mientras que los otros turnos son partidos. Como ya vimos, en la explotación hay diferentes personas trabajando durante 21 de las 24 horas del día. Los empleados tienen claramente marcados sus días libres y las vacaciones mientras que los socios pueden disponer de tiempo libre en función de las necesidades de trabajo de cada momento en la granja.

Para terminar, Manuel nos deja una reflexión. “Admiro a todos esos ganaderos que están empezando todo tipo de proyectos alternativos.
Bien sea de elaborar derivados lácteos, de cebar vacas viejas, de cruzar razas o de cambiar las instalaciones. Porque llevamos demasiados años dejándonos llevar por la inercia de producir muchos litros al coste que sea y esperar a ver si la industria nos paga. Hay que aprovechar todos los recursos a nuestro alcance para poder ser cada vez más independientes de las industrias.
Eso sí, todo esto pasa por la ordenación del territorio; que haya tierra disponible para sacar adelante los proyectos. Además, llevamos mucho tiempo esperando a que los precios suban y eso solo va a pasar de dos formas: siendo nosotros mismos los que demos valor a la leche y creando una red productiva que haga que la industria tenga necesidad de subir el precio ante el riesgo de quedarse sin materia prima.” Dicho queda.

 


 

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