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«Innovación y eficacia»
SAT San Miguel

junio 25, 2019
Carlos Dablanca Quinteiro, Antonio Viña Gómez, José Manuel Iglesias Sánchez, Jesús Prieto Torres y Alejandro Rodríguez Carballal son los socios de SAT San Miguel, de Camouco (Berbetouros, Palas de Rei, Lugo).
Hablamos con ellos para que nos cuenten cómo crearon la SAT, con qué objetivos, cómo es su trabajo diario y los proyectos en los que están inmersos. La innovación y la búsqueda de la eficiencia derivada son las pautas que marcan el discurrir de esta SAT. Puesto que los socios tienen una visión muy parecida de lo que debe ser la SAT y cómo debe gestionarse, en 20 años que lleva funcionando no ha sido necesario realizar ni una sola votación entre ellos para tomar decisiones estratégicas.


 

Carlos Dablanca ejerce de portavoz de la explotación. Nos cuenta que fue José Manuel quien sugirió la idea de agrupar las granjas luego de comprobar durante un curso de incorporación que era un modelo que estaba funcionando en otros lugares. “Mejorar la productividad y la eficiencia eran objetivos claros. Aunque una de las principales motivaciones era ganar en calidad de vida. Antes de fundar la SAT, yo estuve 10 años sin poder cogerme un día libre en mi granja. Y los otros socios más o menos igual. Ahora tenemos 30 días de vacaciones en verano, una semana en navidad y dos días libres todas las semanas. Solo por eso ya merece la pena. Y además tenemos un sueldo para vivir dignamente y la explotación genera recursos para pagar a dos empleados.

La tramitación fue muy rápida. En menos de dos meses estaba constituida la SAT y ya en pleno funcionamiento. Ayudó el hecho de que nuestras explotaciones estaban cerca unas de otras y que todos teníamos la convicción de fusionarlas. Puede que haya sitios en los que resulte más difícil porque no hay suficientes explotaciones o la estructura dificulta la unión.”

El tiempo libre no solo se destina a descansar. Buscar el abaratamiento de costes y las innovaciones que permitan ser más eficaces son aquí una constante. “Un ejemplo es que, gracias a una inversión de 1.200 euros hace doce años, llevamos todo ese tiempo sin pagar energía reactiva en la factura de la luz. Cosa que la mayoría de explotaciones no hacen.”

“A esta SAT vienen a ofrecernos muchos productos y aparatos aparentemente geniales. Nuestro deber es informarnos y contrastar si merecen o no la pena. Es algo que analizamos mucho. Y, aun así, a veces nos equivocamos porque lo que funciona en otros lugares no tiene por qué funcionar aquí. Por ejemplo, con las placas térmicas nos equivocamos porque no funcionaban bien. En cambio, acertamos con el recuperador de calor y hoy el 80% del agua caliente nos sale gratis.”

Dado que los socios de la SAT están centrados en mejorar la eficacia en la producción y que utilizan para recría todas las hembras que nacen, no tienen necesidad ni interés de asistir a subastas o concursos de ganado.

Proyectos y realidades en innovación

REVISTA AFRIGA — Innovación y eficacia — SAT San Miguel
Acumulador para el filtrado de biogás

Actualmente, SAT San Miguel colabora en un proyecto de investigación para extraer a bajo coste biogás de las fosas de purín y utilizarlo como energía para el funcionamiento de la explotación.
El proyecto cuenta con fondos europeos y está promovido por la Asociación Galega de Cooperativas Agrarias (AGACA) y la Universidad de Vigo. Por ahora están en la fase de extracción de gas y luego habrá que ver si es rentable su utilización. La composición del biogás que se ha extraído hasta ahora es de un 53% de metano y el resto es dióxido de carbono y agua.

La extracción del gas se realiza mediante una pequeña balsa situada en el medio de la fosa. El gas, que es muy corrosivo, se traslada a un depósito situado en el exterior, donde se filtra y almacena para su posible utilización posterior.

Independientemente de que resulte rentable económicamente como fuente de energía para las explotaciones, ya se obtiene un beneficio medioambiental dado que todo ese metano no se libera a la atmósfera. Por otro lado, la Unión Europea ya está hablando de imponer una tasa por las emisiones de metano en la nueva PAC (2021-2027) de forma que esta técnica reduciría el impacto de esa tasa.

A falta de conclusiones definitivas, las primeras impresiones están siendo positivas. En algo menos de un año, y con una balsa de extracción de apenas dos metros cuadrados, se han retirado 400.000 litros de gas.

SAT San Miguel, como colaboradora del proyecto, recibe una compensación económica por ceder sus instalaciones y por el tiempo que los socios dedican a realizar mediciones y comprobar el correcto funcionamiento de los dispositivos.

Ahora se trabaja en encontrar el método para separar el metano del dióxido de carbono y el agua.

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Nodriza de alimentación de vacas recién nacidas

Otra innovación en la que están trabajando en SAT San Miguel hace referencia a las camas de las vacas. Dado que planean ampliar el espacio de las naves dedicado a ese apartado, están probando una mezcla que, de dar buen resultado, se aplicaría en toda la explotación. Se trata de un combinado de corcho (5%), serrín (65%) y carbonato cálcico (30%). Además, su intención es ampliar en ocho centímetros la anchura de los cubículos, pasando de 1,20 a 1,28 con esa superficie añadida – aparentemente insignificante- se logra mejorar notablemente la comodidad y, por consiguiente, el bienestar y la producción de las vacas. En la SAT tienen habilitados 420 cubículos.

Los cinco socios también innovaron en la gestión de las fosas. Mediante un sistema de tuberías subterráneas de plástico y medida 140 trasladan parte de los residuos hasta una balsa situada a un kilómetro de las naves de la explotación. Con eso consiguen, mediante un tractor de ochenta caballos trabajando al ralentí y conectado a las tuberías, trasladar un millón de litros al día. Sin las tuberías, el mismo tractor estaría tres días trabajando para llevar en cisterna la misma cantidad de purín.

Además del forraje que ellos mismos producen y de los escasísimos piensos que compran, la SAT está asociada – junto con otras 50 explotacionesa la Cooperativa Agraria Provincial de A Coruña. A través de ella, adquieren elementos como la colza, la harina de trigo y la paja a las que, de otra forma, no tendrían acceso o sería más caro y complejo. Por 150 euros al mes, les asesoran sobre las oportunidades en el mercado de los forrajes. Con ese sistema consiguen tener un control efectivo sobre la alimentación que sirven a las vacas. Control que no tenían al comprar piensos puesto que son raciones ya preparadas. Ahora, ellos mismos realizan las mezclas al disponer de los productos en sus instalaciones. Es decir, preparan sus propios piensos sabiendo cada día lo que llevan y lo que no.

Llama la atención, al llegar a esta SAT, la presencia de carteles que advierten de que la granja cuenta con cámaras de videovigilancia. Esta medida no se tomó para proteger la explotación, que también, sino para tener controladas a las vacas cuando no hay nadie en las instalaciones. “Por ejemplo, el día de la fiesta de aquí, estuve controlando mediante el móvil que tengo conectado con las cámaras a una vaca que me parecía que podía tener problemas para parir, como así fue. Cuando vi que la cosa se complicaba, me acerqué hasta aquí y pude ayudarla en el parto”, explica Carlos.

La preocupación y el respeto por el medioambiente guían el trabajo diario de la granja. Tanto por dejar un entorno cuidado a sus hijos como por el convencimiento de que las buenas prácticas no suponen ni gasto económico ni esfuerzo si se realizan de forma adecuada. “No tiene sentido quemar plásticos agrícolas cuando existen puntos de recogida, por poner un ejemplo.”

La explotación

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Balsa de extracción de biogás en la fosa del purín

SAT San Miguel, fundada en 1999, cuenta con una cabaña de 440 vacas de las que 230 están en ordeño. La explotación dispone de seis naves de las cuales una está destinada a las vacas secas (que comparten con las de preparto y en la que hay un espacio que se usa como paritorio), otra a las novillas y recría, quedando otras dos para las vacas productoras y dos para almacén.

Las naves están dotadas de 550 plazas de cornadiza y la ventilación se realiza a través de las aberturas en los laterales de la nave y de hasta trece ventiladores. Sustituir todos esos ventiladores, con el gasto energético que ocasionan, enlaza con la mentalidad de la SAT. Por eso, ya están desarrollando un proyecto para reducir el número de ventiladores e introducir un circuito de lona fina microperforado que expanda la ventilación a través de una lona bidireccional adosada a un ventilador principal que sirva para todas las naves.

La robotización es algo que solo se contempla para el sistema de arrimado de la ración. Por el elevado número de vacas en ordeño, serían necesarios al menos cuatro robots y, disponiendo de mano de obra y de una sala de ordeño puntera en cuanto a tecnología, no parece demasiado lógico invertir en robots de ordeño.

Para el ordeño, la SAT utiliza una sala con 28 puntos paralela de ordeño trasero. En ella llevan invertidas 46.000 horas de trabajo hasta hoy. Los turnos de ordeño, dos, son a las 7,00 de la mañana y a las 18,45 de la tarde. Estos horarios obedecen a la voluntad de los socios de no caer en turnos que obliguen a pasar horas sin sentido en la granja. Se ordeña a esas horas para cumplir con las premisas de ganar calidad de vida y ser eficientes.
El control lechero corre a cargo de Africor Lugo, que lo realiza de forma alterna.

La leche se le vende a Calidad Pascual mediante un contrato anual que establece precios variables a lo largo del año, pero con una media de entre 0,29 y 0,30 €, a los que hay que añadir el IVA y las primas por calidad.

Las vacas tienen una media de 2,8 partos cada una, bastante elevada. En cuanto a recría, las novillas disponen de su propia nave y de un espacio habilitado en otra. El destete lo realizan en cuanto los animales alcanzan los 70 días y por un proceso de reducción de la leche que se sirve a través de una nodriza mecánica informatizada. Ese aparato va regulando las raciones de cada ternera, identificando a los animales por un chip triangular que llevan en la oreja.

La primera inseminación se les hace a las novillas cuando alcanzan los 15 meses de forma que puedan tener su primer parto al llegar a 24 meses. Para los acoplamientos buscan siempre dosis de toros que aporten parámetros de calidad en cuanto a dureza de patas, buena morfología, calidades de leche y capacidad de producción. Eso sí, priorizan la dureza de patas porque, como ellos mismos dicen, una vaca coja produce menos leche. Lo habitual es que utilicen semen de toros que pueda corregir los defectos que presenten las vacas. El tipo de semen lo aplican al 50% entre genómico y probado con hijas mientras que la distinción entre sexado y convencional es claramente favorable a este segundo. El sexado se utiliza únicamente con las novillas. También hay que decir que la facilidad de parto es una constante en esta granja: en 20 años han realizado solo 10 cesáreas a pesar del volumen de su cabaña.

La media de inseminaciones por vaca para que alcancen la preñez es de 2,35, que se considera óptima en este tipo de explotaciones. Desde que la vaca acaba su período de lactación hasta que se vuelve a inseminar, se la deja descansando una media de 55 días. La cabaña arroja un ICO de 2.340 puntos. Y un Índice Global Tipo de +0,98. Los puntos ICO son 78.

La ración de las vacas de ordeño tiene la misma composición para adultas y novillas, si bien a estas últimas se les da en menos cantidad porque su tamaño también es menor. Los ingredientes son 32,5 kilos de silo de maíz, 10 kilos de silo de hierba, 12 kilos de bagazo de cerveza, 4,3 kilos de harina de colza, 4 kilos de harina de maíz y un kilo de núcleo corrector. El bagazo se lo compran directamente a una fábrica de cerveza; con él consiguen un alto aporte de energía y, a la vez, actúa como elemento aglutinador de la ración sirviendo como una especie de pegamento que mantiene juntos los componentes. Por otro lado, sirve como sustitutivo de los concentrados por lo que el gasto en ese apartado es reducido, como se ve en la composición de los tres tipos de ración, y se centra en el arranque de las novillas.

Las novillas de entre 6 y 12 meses se alimentan con 16 kilos de silo de hierba, 3 kilos de silo de maíz, 1,5 kilos de harina de maíz, 1 kilo de harina de colza, 1 kilo de paja de cebada y 0.150 kilos de núcleo.

A las vacas secas y a las novillas a partir de trece meses se les suministran diariamente 17 kilos de silo de hierba, 2 kilos de silo de maíz, 4 kilos de paja de cebada, 1 kilo de harina de colza, 1 kilo de harina de maíz y 0,250 kilos de núcleo corrector.

Con estas cantidades, el coste de la ración por litro de leche producido es de 0,19€. Las raciones se elaboran y sirven mediante un carro vertical autopropulsado que comparten bajo la fórmula de CUMA con otra explotación.

Las camas se hacen dos veces al día. El material depositado sobre la colchoneta se remueve de forma manual y se eliminan las partes sucias. Es en ese momento cuando se añade carbonato para secar y aislar.

La explotación dispone de dos fosas pegadas entre si, pero separadas por una pared, otra más reciente y una balsa a la que ya vimos que trasladan el purín mediante tuberías. Es decir, en total 4 fosas capaces de almacenar 4 millones de litros de residuos. Tres de las fosas están cubiertas tanto para mejorar la calidad del purín como para evitar el impacto medioambiental de los purines.

Los cinco socios utilizan, para la producción de forrajes propios, un total de 132 hectáreas. En 40 de ellas siembran veza/cebada y 52 las dedican a pradera permanente. Otras 40 se destinan a maíz, a las que hay que sumar las 40 de veza/cebada en las que se siembra maíz una vez recogidas. Es decir, 80 hectáreas de maíz en total. 90 de las hectáreas son propiedad de los socios, incluyendo las que utilizan de monte en mano común y el resto son arrendadas a vecinos de la zona.

En SAT San Miguel trabajan los cinco socios y dos trabajadores contratados. Los turnos se distribuyen de forma que cada socio pueda disponer de dos días libres a la semana. Como hemos visto, porque ese fue uno de los motivos de fundación de la SAT, también pueden disfrutar de 30 días de vacaciones en verano y una semana en navidad.
En función de las necesidades personales de cada uno, hay facilidad para intercambiar días de libranza entre ellos. Con esta organización de las tareas, nunca necesitan recurrir a personal de sustitución. Otra cosa es que externalicen servicios para labores concretas como la siembra del maíz o la elaboración de los silos.

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Uno de los socios en la sala de ordeño

Como es habitual, porque vienen de explotaciones individuales, todos los socios están capacitados para realizar cualquier trabajo en la explotación, pero, en aras a una mayor eficiencia, cada uno de ellos se ha especializado en un apartado concreto. Así, Carlos Dablanca es el responsable de la parte burocrática de la SAT (facturación, cuentas bancarias, tramitación y gestiones…) además de tratar con los proveedores para buscar los mejores precios y productos. y también realiza, junto con José Manuel, las inseminaciones.

A José Manuel Iglesias le corresponde todo lo que tiene que ver con reproducción animal. Compras de semen, selección de toros para los acoplamientos o búsqueda de las vacas más aptas.
Y Jesús Prieto es el encargado del cuidado de las novillas y de todo lo que tiene que ver con recría y limpieza de camas.

Antonio Viña es el hombre de la maquinaria. Él se encarga de su mantenimiento y es, de todos los socios, el que más utiliza las máquinas. Especialmente de las labores que requieren más esfuerzo y conocimiento.

Alejandro, que es ya la segunda generación de la SAT, complementa el trabajo de los demás, especialmente cuando tienen días libres, en los que asume sus tareas. Y por supuesto, todos ellos realizan los turnos de ordeño cuando les toca.

Aunque hasta ahora no habían sido socios de ninguna cooperativa, están negociando su futura incorporación a Aira. El motivo es que la cooperativa tiene un carro trabajando por la zona, pero no tiene suficiente carga de trabajo para llenarlo, cosa que si conseguiría si SAT San Miguel se asocia. Es decir, las dos partes salen ganando y se consigue alimentar a menor coste a un total de 1.000 vacas.

La estrategia de crecimiento de SAT San Miguel no pasa por aumentar el número de cabezas de ganado. Primero porque habría que construir nuevas instalaciones y segundo porque serían necesarias más hectáreas de terreno para cultivar y más compras de forraje. Su plan a medio plazo es aumentar la producción en base a mejorar el bienestar animal –un ejemplo es el aumento del tamaño de los cubículos-, apostar por la calidad genética, pero con base en la recría y seguir trabajando en la elaboración de las raciones en base a sus criterios y recursos.


 

LEE LA REVISTA AFRIGA #139

 

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